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diario virtual de santa bárbara

quince

el viejito tiene menos barbas que antes.
se decidió a arrancarse una pora cada instante de felicidad. recibió dos visitas de los caracoles que manejan el tiempo de santa bárbara y aprendió a sonreir.

sin embargo, hoy se reciben extrañas amenazas de nuestro país vecino...

la realidad amenaza...

la realidad

seguiremos informando

catorce

domingo otra vez.
el viejito contador de cuentos se ha dedicado toda la mañana a mirar las lìneas de sus manos. a encontrarse un atardecer entrecruzado cada diez años. cada siete. cada tres. cada año bisiesto.
tiene la certeza del destino.
en santa bàrbara creemos siempre en el destino. sabemos que la vida va a tomar rutas inesperadas para nosotros, pero que ya siempre estaban definidas.
sabemos que alguien en algùn lugar se rìe de nosotros y se dedica a poner las piedras en los caminos, con las que vamos a tropezar todos los dìas.
es el mismo camino, las mismas piedras....
en las lìneas de la mano no aparecen dificultades. solo silencios mal entendidos, un beso antes de partir, un juego de muebles ¿quièn gana en un juego asì? y una làgrima de color caramelo que se quedò durmiendo un sueño no merecido.
el viejito contador de cuentos ha tratado toda la mañana de dibujar nuevas lìneas en su mano, para que aparezcas y no te vayas nunca nunca nunca

cuento trece

el viejito contador de cuentos no ha podido pegar los ojos en toda la noche. tiene en sus labios el sabor de la esperanza.
despuès de muchos años de esperarla, por fin la esperanza apareciò por las costas sures de santa bàrbara. vino de la mano de un atardecer ensortijado y se fue perdiendo tras las sombras de una luz imaginaria que nadie entiende.
los marines de portugal -lugar donde la habìan visto una vez- encendieron velas y cirios a la distancia para compañarla en este peregrinar sin destino conocido.
el viejito ya entiende que con la esperanza nunca se sabe. un dìa se anuncia como presagio de felicidad y al dìa siguiente desaparece. èl ya aprendiò a leerla en los caracoles y las volutas de cigarro, y ya no se asusta.
sabe sin embargo por la memoria històrica de su pueblo, que siempre es un problema mayor cuando se presenta sin pedir permiso.
por ahora el informe metereològico de nuestro pueblos es que todo està en paz.
ojalà dure susurra una pitonisa que algo leyò en las cartas y en las olas del mar, ojalà dure...

cuento doce, por docena es más barato

en el cielo amanecieron muchas estrellas
la luz
las sombras
el pedacito de luna que aparece de vez en cuando

"estoy emocionado", dijo el viejito contador de cuentos.
la vida se inventa en cada segundo
y hoy se va a inventar la vida...
dentro del mar el canto de los caracoles de tierra que aprendieron a andar para llegar más rápido...
las minas de ternura siguen produciendo,
no se anuncian malos tiempos...
la vida sigue
las sonrisas nos persiguen

el atardecer llegará hoy sin duda,
y las lunas lo saben

preguntas...cuento once

¿por qué uno ama respirar?
¿por qué uno ama disfrutar de una buena compañía, una buena copa de vino?
¿por qué uno puede pasarse todo el tiempo del mundo mirando un atardecer ensortijado sin siquiera bailar?
¿por qué uno baila cuando la música le mueve el cuerpio?
¿por qué se suspira al recordarte?
¿por qué leemos poemas de amor?

el viejito contador de cuentos, mirando los granos de arena infinitos, iba contándose preguntas sin respuestas...
¿por qué lates corazón?
¿por qué los ojos lloran?
¿por qué mis pies no me alejan de ti?

el viejito contador de cuentos tenía muchas cosas en qué pensar.
¿qué has visto en mí? le preguntó el atardecer ensrotijado, de golpe, sin mediación...
el viejito contador de cuentos se quedó en silencio, miró sus manos, miró el silencio que se escapaba de los tambores dormidos y dijo:

te he visto a ti....

cuento diez

la realidad.
el viejito contador de cuentos amaneció preguntándose qué es la realidad.
"es lo que miro, palpo, escucho, veo", le sonaba una canción en el oído bueno.
pero los caracoles se carcajeaban en silencio.
"la realidad lo pudre todo", dijo un poeta, tomano su cuarto café y mirando por la ventana.
por eso el viejito contador de cuentos recordó todo.
él fundó un pueblo en el que es imposible que la realidad dañe las cosas, porque la realidad de santa bárbara no existe.
un lugar convocado y convocador de la magia y la ternura, no puede permitirse el lujo de dejarse contaminar por la realidad.
en una reunión que se realizó hace algunos años, los habitantes de estas tierras decidieron exiliar la realidad. la embarcaron en un barco de papel, que tenía por capitán una cometa de papel de arroz, y lo mandaron más allá del horizonte, donde mueren las sirenas cansadas de cantar.

el atardecer ensortijado durmió poco y mal. una soledad en su garganta le enseñaba que todo podría cambiar. un dolorcito que le recordaba que ella tenía todo el poder de creer en la realidad o no.

el viejito está tranquilo hoy. todavía noha fumado y no tiene excusas para toser...

la vida sigue en santa bárbara. la realidad real noha cruzado la frontera...

tristura

hoy amaneció triste el horizonte en santa bárbara. la soledad había venido a cuidar sus costas y estaba contagiando un ataredecer ensortijado que no había aprendido a bailar zapateado.
el viejito contador de cuentos intentó hacer malabares, sonrisas inventadas, amaestró pulpos, pero poco lograba conseguir. no se escapaba ni una sonrisa de atardecer.
a lo lejos, el viento sonreía...
más cerquita, en los charcos de la plaza central, saltaban pececitos locos de ganas de nacer.
un colibrí te fue a buscar, atardecer, y te enseñó a volar.
en santa bárbara sabes que siempre vas a poder llegar cuando las trsituras (mixto de tristeza y ternura) te invadan.
siempre hay un espacito para vencer la saudade, con una copa de oporto y un beso clandestino...

nueva voz

en santa bàrbara todo es desorden.
el viejito contador de cuentos ha decidio emprender un nuevo sueño.
està entrenando a los caracoles mensajeros de todo el pueblo, les està dando instrumentos musicales, sonrisas de colores, uno que otro periòdico viejo de otros paìses y dos silencios entrecortados. el viejito ha decidido, en vista del silencio universal, empezar a hablar. pero no solito, se ha llevado una banda de caracoles, y dos quirquinchos para que lo acompañen y canten todos juntos. en el justo momento en que la luna deja de llorar y el corazòn empieza a batir palmas. en el momento en que los colibrìes enamorados dejan de bailar.
es una buena noche para santa bàrbara.
a lo lejos, queda la sombra de un atardecer ensortijado, que desliza una lagrimita, pequeña por su mejilla izquierda. nadie la ve, nadie la escucha, todos la aman...

cuento siete

hace una semana volviò a descubrirse el secreto de santa bàrbara.
cuando todo anunciaba que habìa desaparecido para siempre, apareciò una voz nueva, un sonido de tambores, de timbres, de cafeteras preparando tinto y tè. y santa bàrbara volviò a nacer. hoy cumple una semana de haberse vuelto cuento, de madrugada.
un salmòn que no supo nadar lo suficientemente ràpido fue testigo. un espàrrago bailarìn tambièn estuvo presente, cantando, festejando la fundaciòn de santa bàrbara una vez màs.
no sabemos cuàndo desaparecerà. en este mundo estamos convencido que la eternidad del amor dura un segundo...
y siempre dura
y siempre es eterno.
el viejito contador de cuentos encendiò un cigarro de armar, aspirò, mirò perderse las volutas de humo por la ventana, y volviò a vivir...

cuento seis

el viejito contador de cuentos amaneciò con unas manchitas rojas en las piernas que le picaban. se puso arena de la laguna, rayitos de sol en compresas, silencios alborotados, pero seguìa con ese extraño malestar. tambièn le dolìa un poco la garganta y no podìa dormir. èl recordaba no haber estado enfermo. en santa bàrbara las enfermedades siempre se a´nuncian y luego vienen, y nadei le habìa anunciado nada.
de pronto, uno de los caracoles mensajeros que habìa empezado su viaje hace miles de años le llegò con un poema de jairo anìbal niño, huèsped ilustre de nuestro pueblo cuando lo quiera :
"supe que te amaba
-màs allà de toda duda-
el dìa en que estabas colocando un clavo en la pared
y te golpeaste con el martillo
y a mì me empezò a sangrar el dedo pulgar"

el viejito mirò sus piernas, tosiò y lo comprendiò todo.
el viejito sonrìo, guardò un martillo que tenìa cerca por si acaso y lo comprendiò todo....

cuento cinco

es viernes.
el viejito contador de cuentos tuvo que inventarse el mundo en dos horas. tuvo que explicarlo, crearlo, ponerle pajaros nuevos para que vuelen mas alla del horizonte. en el trajin se le perdieron las tildes, pero eso no le preocupa, las condenadas siempre se van cuando de inventar la verdad se trata.
y al viejito, la verdad no le gusta. se niega a creer que el atardecer va a terminar, y que vendra la noche. se niega a creer que despues vendra el amanecer y debera desperta. debera reventar la burbuja en la que esta viviendo y nacer de nuevo. amoratado, chiquito y solo.

re nacer, siempre le toca. en santa barbara, cada cierto tiempo, todos los seres deben renacer. dejar colgados los cordones umbilicales y volver al mundo a empezar todo de nuevo. a veces las vidas duran segundos y otras veces eternidades. pero siempre se vuelve a cero.

renazca con nosotros....

cuento tres

el viejito contador de cuentos ha trabajado como loco todo el día con su varita de escribir historias. tiene los dedos cansados, ojeras en las rodillas, y ganas de fumar.
elpobre viejito tiene serios problemas con la tecnología, pero ha logrado hacer algo. su idea es hace run periódico como el que llevan las gaviotas mensajeras en el pico, para ir más allá de todos los mares y todos los bienes.
pero le cuesta.
se mira los pies y se ve viejo.
no puede bailar.
su corazón late cada vez más rápido como si quisiera salírsele del pecho.
y a lo lejos se escuchan los yacimientos de ternura que producen y producen sin callarse un segundo para respirar.
atardece.
llega....
y el viejito vuelve a sonreir.
él ya aprendió cómo es el amor...de qué color se viste. de qué formas nada bajo el agua. y es feliz. y no necesita nada más que ser feliz....
entregar
darse
un viejito de otro mundo enseñó una vez que la única forma de amar es darse hasta que duela....
y el viejito hoy lo comprende.
darse todo, sin espacio para el silencio ni el dolor.
darse con todas las almas, con los dedos de los pies, con las sombras de mariposa en la frente, con las arrugas..
solo darse.
no esperar nada
saber que nada es posible
y amar.
el viejito contador de cuentos, después de tantos años, por fin aprendió lo que es el amor....

cuento uno

el día sigue

cuento número uno para ser leído antes de dormir

el viejito contador de cuentos se puso a revisar su agenda.
notó que había días que no había usado aunque habían pasado ya algunos años.
notó que había sentimientos que se le estaban empolvando y donde solo se dibujaban las sombras de unos animalitos que él creía extintos.
sin embargo, encontró un día que solo había vivido 8 veces. un día nuevito. y miró su calendario, el que lo tenía dibujado en el caparazón de una tortuga, que es la mejor guardiana del tiempo (le dura más) y sonrío.

"
La regla completa para los años bisiestos según el calendario Gregoriano es:

Un año es bisiesto si es divisible por 4, a menos que sea divisible por 100 y no por 400. "

1972 / 4 = 493
1972 / 100 = 19,71 (no)

1976 / 4 = 494

2004 / 4 = 50

El viejito tomó la varita con la que estaba haciendo sus cuentas sobre la arena. Sonrío...y sonrío de nuevo.null

cuento cuatro

el viejito contador de cuentos amaneció contento.
a la madrugada recibió un mensaje traído por uno de los caracoles mensajeros del sur de la laguna central.
"te estoy pensando", dijo un atardecer ensortijado, mirando a través de una ventana sin cortinas gruesas. y el viejito se despertó y empezó a acariciar el espacio vacío de su cama.
pasando la mano y recogiendo restos de sombras.
atardece, siempre atardece.

y cantó un pajarito detrás de la cortina. la luna curiosa metió la nariz en la laguna y salió toda mojada y azul, pero no podía parar de reírse.

la felicidad aprendió cantos de madrugada.

a lo lejos, montando un caballito blanco sin alas, se veía al futuro, tuerto de dos ojos, que se acercaba...la felicidad es posible.

cuento dos

el viejito contador de cuentos empezó a comerse las uñas. yas se había comido el palito con el que escribía sobre la arena, todas sus hojas de papel, unas palabras que tenía guardadas. solo le quedaba comerse los dedos.
no podía resistir las ganas de escribir, de desnudar su alma, de ofrecer regalos inciertos como la vida.
de protege, de cuidar de las muertes, de provocar esos saltos al vacio tan ricos para el estómago.
y no podía.
sabía que no debía escribir, que el día podía hundirse en un pozo de sombras si no podía encontrar su atardecer ensortijado y difuso antes de que el sol se hiciera noche.
empezó a pensar en otras cosas, el clima en noruega, el cambio de horas entre los esquimales, los besos de negra que vienen cubiertos de chocolate y granos de café...pero lo único que quería era escribir, construir un puente, un barco de palabras (robándole la idea al benedetti) para llegar, para escapar, para escapar, dije escapar....

"hola, te extraño", más allá del mar, de las olas, de lo divino, lo humano y lo profano, la sonrisa volvió al viejito casi calvo, la sonrisa, sus dedos enteros y las ganas de inventar la vida.
"a veces me parece que no entendieras la gravedad del asunto", el viejito lo entiende. sabe que se está jugando la vida.
la de él, la de los demás...todas las vidas.
y sabe que si no se juega la vida, no hay la posibilidad de ganar. y está tan encantado con vivir un atardecer que no le importa nada.
el viejito es valiente....y lo dice a los pelícanos que saben guardar los secretos, está enamorado...