catorce
domingo otra vez.
el viejito contador de cuentos se ha dedicado toda la mañana a mirar las lìneas de sus manos. a encontrarse un atardecer entrecruzado cada diez años. cada siete. cada tres. cada año bisiesto.
tiene la certeza del destino.
en santa bàrbara creemos siempre en el destino. sabemos que la vida va a tomar rutas inesperadas para nosotros, pero que ya siempre estaban definidas.
sabemos que alguien en algùn lugar se rìe de nosotros y se dedica a poner las piedras en los caminos, con las que vamos a tropezar todos los dìas.
es el mismo camino, las mismas piedras....
en las lìneas de la mano no aparecen dificultades. solo silencios mal entendidos, un beso antes de partir, un juego de muebles ¿quièn gana en un juego asì? y una làgrima de color caramelo que se quedò durmiendo un sueño no merecido.
el viejito contador de cuentos ha tratado toda la mañana de dibujar nuevas lìneas en su mano, para que aparezcas y no te vayas nunca nunca nunca
el viejito contador de cuentos se ha dedicado toda la mañana a mirar las lìneas de sus manos. a encontrarse un atardecer entrecruzado cada diez años. cada siete. cada tres. cada año bisiesto.
tiene la certeza del destino.
en santa bàrbara creemos siempre en el destino. sabemos que la vida va a tomar rutas inesperadas para nosotros, pero que ya siempre estaban definidas.
sabemos que alguien en algùn lugar se rìe de nosotros y se dedica a poner las piedras en los caminos, con las que vamos a tropezar todos los dìas.
es el mismo camino, las mismas piedras....
en las lìneas de la mano no aparecen dificultades. solo silencios mal entendidos, un beso antes de partir, un juego de muebles ¿quièn gana en un juego asì? y una làgrima de color caramelo que se quedò durmiendo un sueño no merecido.
el viejito contador de cuentos ha tratado toda la mañana de dibujar nuevas lìneas en su mano, para que aparezcas y no te vayas nunca nunca nunca
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