cuento trece
el viejito contador de cuentos no ha podido pegar los ojos en toda la noche. tiene en sus labios el sabor de la esperanza.
despuès de muchos años de esperarla, por fin la esperanza apareciò por las costas sures de santa bàrbara. vino de la mano de un atardecer ensortijado y se fue perdiendo tras las sombras de una luz imaginaria que nadie entiende.
los marines de portugal -lugar donde la habìan visto una vez- encendieron velas y cirios a la distancia para compañarla en este peregrinar sin destino conocido.
el viejito ya entiende que con la esperanza nunca se sabe. un dìa se anuncia como presagio de felicidad y al dìa siguiente desaparece. èl ya aprendiò a leerla en los caracoles y las volutas de cigarro, y ya no se asusta.
sabe sin embargo por la memoria històrica de su pueblo, que siempre es un problema mayor cuando se presenta sin pedir permiso.
por ahora el informe metereològico de nuestro pueblos es que todo està en paz.
ojalà dure susurra una pitonisa que algo leyò en las cartas y en las olas del mar, ojalà dure...
despuès de muchos años de esperarla, por fin la esperanza apareciò por las costas sures de santa bàrbara. vino de la mano de un atardecer ensortijado y se fue perdiendo tras las sombras de una luz imaginaria que nadie entiende.
los marines de portugal -lugar donde la habìan visto una vez- encendieron velas y cirios a la distancia para compañarla en este peregrinar sin destino conocido.
el viejito ya entiende que con la esperanza nunca se sabe. un dìa se anuncia como presagio de felicidad y al dìa siguiente desaparece. èl ya aprendiò a leerla en los caracoles y las volutas de cigarro, y ya no se asusta.
sabe sin embargo por la memoria històrica de su pueblo, que siempre es un problema mayor cuando se presenta sin pedir permiso.
por ahora el informe metereològico de nuestro pueblos es que todo està en paz.
ojalà dure susurra una pitonisa que algo leyò en las cartas y en las olas del mar, ojalà dure...
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